Mis días como bloguero

20 Feb 2017

Quiero empezar diciendo, que cuando emprendí esta aventura no sabía que ese sería mi título… “bloguero”, para mí, escribir en ese momento era una necesidad, no conocía las diferencias entre un fanpage y un blog, no sabía de comunidades ni eventos, desconocía el significado de los términos “interacción en redes o generación de tráfico”, no diferenciaba entre post generales y post “con contenido”, no sabía de concursos, marcas o auspicios. Hoy casi un año después aquí me encuentro con poco más de 15mil seguidores y con una reciente hecatombe de comentarios, mensajes, correos, críticas, opiniones, asedios, quejas y reclamos sobre el blog, sus contenidos, sus intereses, sus estilos y sobre mí, y que, a pesar de no haber querido prestarles más atención de la necesaria, luego de meditarlo y siendo consecuente con mi forma de enfrentar la vida me siento en la incómoda pero indispensable necesidad de hacerlo.

 

Como segundo punto, y antes de pasar a desarrollar el tema, quiero reconocer mi total responsabilidad en todo esto, pues al difundirme en un medio público y masivo como es este me expongo YO SOLO a cada situación que hoy me sucede, lo acepto como tal, sin embargo, es esa misma exposición la que también me da derecho a presentar mis descargos sobre lo que yo considero mi espacio, mi territorio y mi esquina, desde la cual yo decido lo que debo poner o lo que no, reconozco también que soy humano y cometo errores, que a veces me puedo descalibrar y sin quererlo permitir que las cosas se salgan de mi control, pero la crítica constructiva y alturada de los amigos, familiares y seguidores reales, así como la autocrítica me hacen recomponerme lo más rápido posible y continuar.

Esta semana, y a raíz de mi espontánea transmisión en vivo, empezaron a aparecer diversas manifestaciones de parte de los seguidores, seguidoras, amistades, conocidos y demás, manifestaciones que parecen haber estado guardadas por algún tiempo y que se desataron de golpe, en algunos casos con mensajes de despedida de la página por haber perdido su esencia o haberse convertido en algo para lo que no fue creada, dislikes más y dislikes menos algunas de las razones que me han dado para molestarse, o retirarse de la página han sido las siguientes:

  • Que escribo muy seguido, que respondo todos o casi todos los comments, que le doy mucho espacio a mi ex esposa, que utilizo a mis hijas para “gilearme” a las seguidoras, que pongo muchas fotos mías, que no soy serio siempre, que soy muy provocador e irreverente, que la página ha perdido su contenido, que me siguen muchas mujeres, que soy muy cortante para responder, o muy directo, que soy polémico para plantear mis ideas, que muestro mucho mis cambios de humor, que un día me muestro sensible y carismático y otros soy un grynch o muy desenfadado, que pregunto mucho sobre gustos personales, que soy un sobrado por no aceptar invitaciones a mi Facebook personal, que exhibo mucho mis tatuajes e influyo con eso a que la gente se tatúe, que soy gay y no lo admito, que me gusta demasiado que me halaguen, que soy muy egocéntrico, que debería filtrar mejor lo que pongo, mantener una sola línea, ser más tradicional, que parece que no trabajo, que no entienden como diciendo HOLA! puedo tener tantos likes, que hay que separarse para ser famoso o lo peor de todo que me dedico a hacer apología de la separación y el divorcio.

Tristemente debo reconocer que mucho de lo que dicen es cierto, que caigo en muchos de esos patrones o excesos, que soy humano y por ende imperfecto, que bloguear no me vuelve inmune al error, que tengo instantes buenos e instantes malos como todos, que no soy una pantalla, que soy real y que no aparento un mundo perfecto, que siendo mi espacio me sirve para hacer catarsis, liberarme de mis fantasmas, que este blog jamás fue pensado como un espacio tradicional, ni de consenso público, que no busca aceptación o unanimidad en sus ideas, que ha ido tomando forma en el camino y dándole vida a los personajes importantes de mi vida, que soy un padre que escribe para sus hijas, que las ama con locura, pero también soy un ex-esposo que busca llevarse bien con la madre de sus hijas en pos de un bien mayor para ellas, y eso no significa que quiera reconquistarla porque no es así, que soy un hijo rebelde, un hermano ladilla y un amigo intermitente, que no dejo de ser un hombre libre que puede ilusionarse, agradecer o valorar un halago, que cuento mi historia desde todos los ángulos posibles, que tengo matices, días grises y de colores, aquí no hay ni habrá ciencia ficción, lamento si alguien esperaba eso y lo desilusioné, aquí en este espacio les ofrezco realidad, mi realidad, no espero que me digan qué debo y qué no debo poner, qué debo o qué no debo decir, qué debo o qué no debo sentir. No puedo ni quiero obligarlos a que se queden aquí, pero tampoco voy a mentirles ofreciendo “acomodarme” a un molde, porque no fui y nunca seré así, me comprometo a seguir mi esencia y a dejar que la disfruten quienes quieran disfrutarla, pero no aceptaré la censura. Puedo ser mucho de todo eso que dicen de mí, pero es imposible ser todo eso al mismo tiempo.

 

Rechazo rotundamente dos cosas, la primera, que hago apología a la separación y al divorcio, por el contrario, espero contribuir con mi trabajo a que la gente tome mejores decisiones de vida y puedan dar amor y felicidad real a sus hijos, a sus familias, sean estas del tipo que sean, si no lo entienden así, no tengo como ayudarlos más. La segunda es que el blog esté perdiendo contenido porque no es así, cada vez escribo más y toco más temas que son reales, que suceden y que aportan una experiencia, que incluyo a más blogueros en dicha experiencia para que tengan un aporte diferente cada semana.

 

A quienes me escriben solicitando consejo, apoyo, consulta, o simple ayuda espero haberlos podido atender a la altura de sus expectativas, les ofrezco seguir ahí, con la discreción y el respeto que se merecen, y a quienes me siguen enviando invitaciones al Facebook personal, lamento mucho decirles que no las aceptaré, por respeto a mi blog, pero en especial, por respeto a ustedes mismas.

 

¡Pido disculpas a todos a quienes en algún momento puedan haberse sentido mal por cualquier cosa que haya escrito o dicho a través del blog en todo este tiempo, y a todos los demás mi agradecimiento eterno por seguirnos, comprendernos y por contar con nosotros!

 

Said

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Papá Chancleta

Mi nombre es Said Guerra, aunque hay quienes me llaman también por mi segundo nombre que es Jonathan, tengo 38 años.

Administrador de empresas de profesión, con un posgrado en gestión de procesos, además dirijo la gestión de Recursos Humanos en una empresa privada.

Tengo pasatiempos variados como: leer, escribir, ir al cine, al teatro, adoro los tatuajes, me gustan los perros y también los gatos, colecciono juguetes en miniatura y me apasionan las series como Game Of Thrones, The Walking Dead, The BlackList, etc.

Pero por sobre todas las cosas amo a mis hijas, mi vida gira en torno a ellas y lo disfruto casi casi demasiado.

Las chancletas son dos niñas hermosas, hijas de padres separados que se llevan o intentan casi siempre llevarse bien en beneficio propio pero en especial en beneficio de ellas.

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