Chancletero
Creo haber nacido para ser padre de niñas, y no, no es que los niños no me gusten, es solo que siempre imaginé y deseé tener hijas mujeres, y para fortuna mía, tuve dos. Vale llegó de modo inesperado, pero en una atmósfera de amor absoluto, y Lu con una planificación casi militar, al punto que elegimos para su fecha de nacimiento un día muy especial. Así, desde que nacieron recibí sin tino ni mesura, una serie de calificativos y de frases como: "chancletero", "no cualquiera hace hijos hombres", "vas a ser dos veces suegro" y el sentenciador "las vas a pagar todas", ¡vamos!, que las tendré que pagar igual así tuviera solo hijos hombres. El asunto es que más allá de las bromas por ser padre de mis niñas, ellas me han dado más alegrías que tristezas. Ser papá de Vale y Lu, sin duda me convirtió en una mejor persona, más empática, menos egoísta y sobretodo más responsable, es como haber ido por la vida sin un objetivo y de pronto cuando ellas llegaron, se convirtieron no solo en el objetivo, sino también en el camino, y en la motivación para recorrerlo. Ser padre de niñas, es como enamorarse todos los días, te enamoras al verlas, al oírlas, al abrazarlas, incluso al corregirlas, el amor por ellas es como un amor con garantía, si me dedico a quererlas, cuidarlas y priorizarlas, ese sentimiento nunca acabará, y ojo, no es únicamente en mi beneficio, sino principalmente en el de ellas, porque no es lo mismo ir por la vida carente de afecto, que ir seguro de que te aman sin condición. Amar es más que decirlo, amar es acción, es despertarte en las madrugadas a arrullarlas mientras son bebés, llevarlas al colegio cada primer día, estar con ellas en sus días importantes, abrazarlas cuando están tristes o calmarlas cuando están nerviosas, atenderlas, escuchar sus secretos, dejar que duerman contigo una noche, dejarlas decidir que ropa usar, amarlas es ayudarlas a tomar sus propias decisiones, cumplir con ellas y estar cerca, pero no para invadirlas, sino para que cuando lo necesiten volteen hacia ti, con la absoluta certeza de saber que estás y siempre estarás.